SENTIRSE BIEN, SENTIRSE MAL
Originalmente se elaboró para realizarla con niños adoptivos. Desde sus orígenes, se utiliza con cualquier díada de figura paterna e hijo. Esta técnica combina elementos de la teoría del apego, terapia de juego, familiar y los enfoques cognoscitivo-terapéuticos de solución de problemas. Esta técnica implica un componente de conversación, uno diádico de juego y otro más de juego libre.
- Relacionar sentimientos con situaciones de la vida diaria.
- El padre aprenderá a responder a los sentimientos de una manera sensible, manteniendo una actitud de apoyo para que el hijo reciba comprensión y aceptación.
- Aprender a disfrutar de la interacción que se genera entre ambos.
- gracias a la seguridad y apego desarrollado, el hijo podrá encauzar y resolver conflictos pasados.
- Aprender a solucionar problemas.
- Aprender a identificar estados de ánimo.
PROCEDIMIENTO
Conversación: padre e hijo deben estar sentados frente a frente y uno debe comenzar a preguntar ¿qué te hizo sentir bien/mal? El otro debe responder tratando de unir el sentimiento con la situación y viceversa. Posteriormente, se procede a encontrar una solución a las situaciones generando así una mejor habilidad en ambos para la resolución de conflictos.
Juego diádico: debe ser juego en el que no haya ningún tipo de competencia, sino que construyan, formen o inventen algo juntos. Puede ser como pintar, dibujar, moldear, etc. La dinámica o juego puede ser sugerida por el terapeuta.
Juego libre: el hijo puede escoger cualquier elemento del cuarto de juego, el padre juega con él y el terapeuta únicamente acompaña. Esto da la posibilidad de hablar e interactuar de manera positiva y disfrutar de la compañía.
Existen tres situaciones potenciales que pueden interferir con la inclusión del juego en la sesión:
- El hijo se resiste a participar en el juego de conversación o diádico.
- El padre puede desear gastar una cantidad considerable de energía y tiempo para concentrase en los problemas con el niño que han estado ocurriendo en el hogar.
- El hijo comienza a utilizar la estructura del juego como un sitio para procesar sentimientos y acontecimientos difíciles dentro de su vida, y este proceso puede abarcar la mayor parte de la sesión.
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